Tras la confesión, efectivos de la Guardia Civil hallaron dos maletas que contenían el cuerpo descuartizado de la víctima en una caseta abandonada a las afueras del pueblo, que ambos compartían como vivienda con otras personas indigentes.
La mujer, R.M.J.C., de 42 años y nacionalidad española, tenía tres hijos que están tutelados por el gobierno regional de Castilla y León y que se encuentran acogidos por otras familias, explicaron a Efe fuentes oficiales.
La víctima, que no había presentado ninguna denuncia por violencia doméstica, conoció a su pareja en Cáritas de Bembibre (León), donde ambos acudían a pedir alimentos, y le acogió, según relató a Efe el alcalde de esta localidad, José Manuel Otero.
Un gesto "bastante habitual" en esta mujer que solía acoger "a todas las personas que pasaban por Bembibre y que no tienen hogar", agregó el regidor, quien recordó que alguna vez acudieron a pedir ayuda a los Centros de Acción Social (CEAS) de la localidad.
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