Los moradores de este lugar viven en extrema pobreza y carecen de las necesidades básicas para sobrevivir.
A pesar que en los 90 aportaban más del 90 por ciento a la economía de San Cristóbal, en productos agrícolas como café, cacao y cítricos.
Pero la fotografía más triste es la que pasan niños y adolescentes que tienen tomar clases debajo de los árboles, porque todavía están a la espera de que el Ministerio de educación termine la construcción de su escuela.
Los residentes de La Piña dicen que en los cien años que tiene fundada esa localidad, no han tenido acceso a los servicios de agua potable, energía eléctrica y de salud.
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